De que hablará la Comunicación Política cuando habla de nosotros?.
Por Juan Carlos Pérez
Me imagino a la Comunicación Política y al Marketing Político hablando de nosotros. Los ciudadanos, los compatriotas, los electores, los consumidores. No debe ser fácil el diálogo, aunque por momentos debe ser muy sincronizado. Y no se de donde me viene esta idea (¿?)de que así como nosotros hablamos la política o sea la hacemos comunicación, pues esta nos habla a nosotros, nos da existencia, aunque sea en un plano muy definido y delimitado.
Este artículo, es eso: un articulo, un pequeño objeto comunicacional que pretendo me sirva para entender y manifestar algunos puntos de vista sobre el artículo “De que hablamos cuando hablamos de Comunicación Política.”
Bueno pero a lo que vinimos.. Hay varias cosas del texto que me interesan, pero creo que sin duda la más importante para mi, la que se relaciona más con mis interesases laborales, personales, académicos y filosóficos, es el tema del lenguaje y más seductor el subtitulo encontrado en el artículo del señor Rey Moratos, en el que se refiere a “Los Juegos del Lenguaje”. El motivo de mi interés viene de lo lúdico que siempre he encontrado el lenguaje político, pues creo encontrar en el una serie de operaciones y figuras retóricas, que lo emparentan no solo con lo clásico de la poesía y la tragedia griega, sino que nos conecta (y se emparenta) con la retórica publicitaria (demarcada o acompasada por el marketing)y creo que por ello se llega la frontera definida por Umberto Eco, como la oscilación entre la retórica nutritiva y la retórica consoladora, o sea la dialéctica entre entropía y redundancia. Esa posibilidad de que se diga realmente algo nuevo o que simplemente sea un simulacro de novedad, pero en que definitivamente se dice bonito, lo que la gente quiere escuchar.
Cito textual el párrafo o la frase que me hace sentido y que me ronda hace tiempo. “La campaña electoral es el ritual de la democracia, y en ella hacen su agosto diversos juegos de lenguaje, que tienen una característica: como los envasases en los productos de los supermercados, estos juegos tiene la fecha de caducidad incorporada”. Y me parece que en esta frase está la metáfora que mejor permite palpar la relación entre 2 campos del quehacer humano que cada vez se juntan más, el quehacer social y el quehacer económico. Pues el que una campaña tenga una fecha de vencimiento obviamente corresponde a una realidad inobjetable, pero en donde encuentro lo lúdico y maravilloso, es que al igual que los productos, las campañas se pueden reeditar, se pueden repetir, claro que no de manera exacta y mucho menos el perdedor en una elección, pero si se puede hacer uso de elementos y textos descubiertos para acomodarlos y presentarlos como novedosos, pero sabiendo que son una cosmética, un maquillaje. Hay ahorro de costos.
Yo creo haber escuchado en clase justamente como hay ideas y conceptos de campaña que se han repetido en campañas de países y candidatos diversos, como hay frases ganadoras y frases perdedoras, o estrategias ganadoras y perdedoras. Tengo claro que como lo dice en las primeras páginas el autor, no hay que confundir la comunicación política con la política misma, pero creo que lo tengo claro yo por que lo leo y veo con cierta distancia el fenómeno, pero no se si para quienes se ven expuestos a los mensajes sea tan claro esta diferencia. No intento subestimar a lector desprevenido del diario o al elector en épocas de elección, pero si creo que de tanto repetir algunas metáforas, slogan y frases pegajosas, se va generando una distancia entre lo posible y lo deseable. Para mi el ejemplo más claro es el de “La alegría ya viene”. Creo que esta frase es producto de esa síntesis prodigiosa de intentar captar un mensaje lo suficientemente potente como para seducir a un grupo de personas en pos del sueño de la alegría, pero como lo he constatado en 10 años de vivencia aquí, muchos creyeron que la alegría iba a llegar, no se en que tipo de manifestación, pero hoy día se sienten estafados, se sienten engañados con la frase, no se cual será el porcentaje de desilusionados con tan hermosa promesa, pero los hay. ¿Dónde está la alegría prometida?. Pues, Claro que quieren más (leer o cantar de acuerdo a la publicidad de Claro)
Otra cita: “... antes sólo existían gabinetes de prensa, pero ahora existen gabinetes de imagen y comunicación, análisis de medios, diseño de estrategias y estudios de marketing” y me imagino cada vez más profesionales y segmentados, cada vez más eficientes, cada vez con más herramientas para lograr captar (en apariencia) la sensibilidad de la sociedad y por ende los fenómenos de la realidad, pero entonces... ¿Por qué el desencanto político, aparentemente creciente de una parte de la población?. Por qué tanto estudio, tanto dato, tanto profesionalismo, no redunda en una mejor y mayor participación?. Se que la cosa no es matemática solamente, se que la comunicación política por más aceitada y en buen funcionamiento que la tengamos, no puede garantizar resultados 100% satisfactorios para el cliente, pero también creo que deja sueltos algunos cabos, algunas promesas, algunas ilusiones que forman o pueden formar parte de una bella frase, pero que no se vuelven a aterrizar. La alegría ya vino pero se fue.
Siguiendo con el lenguaje, hay otra idea que en el texto aparece y es la de los comportamientos políticos, los cuales a partir de los polos, amigo/adversario, lo que determinaría 2 tipos de comportamientos políticos, y estos tienen su manifestación en el uso lúdico y no tan lúdico del: lenguaje, obvio. Yo no nombro, no hablo no comunico igual a quién considero mi amigo y como lo dice el texto, se entra en “el juego de la creación del adversario, mediante la emisión de enunciados derogatorios”. Me imagino que en Chile no faltarán los ejemplos de este tipo de juego, esta posibilidad de que a través del lenguaje se cree al otro, se le distinga, se le catalogue y creo, como incluso se puede haber percibido en clase, que esta construcción ya no es al azar, no es el arrebato solitario de un político, es el hablar en algunas ocasiones de un grupo de profesionales que han filtrado y decantado la mejor manera de nombrar al adversario. Pero... es un juego y el otro también puede operar igual, no es desleal, es la maquinaria, es el modo de hacerlo hoy por hoy.
Después de la campaña se inicia “el obligado rito del olvido, el indulto para todos los agravios, y el no menos obligado rito de los pactos y de las concesiones mutuas”, pero un detalle, ¿Quién xkxjlkrljrlkjrkj, le avisa al espectador, al militante raso, al elector?. ¿Quién le avisa que era parte de un juego, de una forma de hacer política, de una forma de Comunicar Política? Y el ejemplo más claro creo que es la ya famosa Luz Guajardo, a ella nadie le comunicó que los comunistas ni siquiera son actores políticos de segunda, ni tercera línea, creo que no le avisaron que eso de que los comunistas comían niños era una metáfora o un mito muy antiguo, era un juego político, era una forma exagerada pero graciosa de nombrar al adversario. En todo caso me imagino que no es la única, deben haber unos cuantos confundidos por ahí, además de los 2 lados de la trinchera. Creo que para estos despistados el juego no términó, o nunca lo vieron como un juego.
Todo lo anterior solo para decir o expresar que es claro que aun falta trecho, falta camino, falta más desarrollo de las posibilidades de la Comunicación Política, si el mismo autor plantea que “... una campaña electoral modifica la realidad... exalta sentimientos, consigue una determinada distribución de la atención, es capaz de inducir a acciones, tal vez lleva aun pueblo a invadir otro...”, querría decir que aún es más poderoso lo que se construye desde el juego del lenguaje y por ende desde los comportamientos políticos, y que aún la realidad es manipulable desde la cúspide del poder o de los poderes, pues si la gente cree cierto lo que ve en la tele..., en tal caso sería cómodo o aconsejable que dentro del grupo de profesionales de la política, se contratará algún tipo de shamán o parapsicólogo que aventurara algunas visiones sobre los resultados, a largo plazo, del juego del lenguaje y de la Comunicación Política. Es necesario que la Comunicación se desarrolle de mano de la realidad.
A lo mejor algún día sabremos que es lo que dicen la Comunicación Política y el Marketing Político de nosotros; los ciudadanos, pero en serio, cuales son las palabras, el lenguaje que entre ellas dos usan para nombrarnos. Ojalá usen conceptos como seres humanos, seres sensibles, seres con memoria y que cuando digan mercado electoral, lo digan bonito, que no suene tan brusco. Y lo último, que cuando digan que la alegría ya viene, digan más o menos cuando, o por lo menos el sector por donde va a pasar, así si es por el lado oriente (je. Je. me tinca que es por oriente y no por occidente) me compro mi camisa polo, para ir a esperarla.
domingo 17 de diciembre de 2006
sábado 16 de diciembre de 2006
Comentando Mapuches
Un parte a la identidad.
Por Juan Carlos Pérez - Tumbelino
Vaya valla. No es en vano la búsqueda de la identidad, cada pueblo, cada ser humano, tarde o temprano busca aquel elemento que le de sentido de pertenencia, pero aquí en Chile, siento y presiento que este proceso anda extraviado entre tanto mp3 y tanto celular de última generación.
En el transcurso del semestre hemos tenido varias exposiciones, pero una que me llamó la atención poderosamente fue la última que vi, la exposición de Ingrid. En esta exposición se hablo de un detenido político, un personaje, un ser humano, víctima de una serie de sucesos a toda luz injustos y por fuera de cualquier justificación jurídica o moral. Pero no solo los hechos que sobre él se han ensañado son los que me sorprenden, me sorprende la casi nula inexistencia de su vivencia y de la vivencia de cientos de hombres y mujeres mapuches que sufren en un sistema absolutamente segregador. Y no es que no pase en otros lugares del mundo, me refiero a este ocultamiento que hace la sociedad civilizada, de un grupo de personas por su condición de “nativos” o “aborígenes”, como se les nombra para encasillarlos y etiquetarlos como seres especiales no 100% accidentalizados o civilizados. Me sorprende porque en este ocultamiento se está amputando un rasgo de identidad, la identidad de Chile como grupo social multicultural.
En la exposición quedó muy claro el trato por parte del estado, quedó muy clara la forma implacable como se opera contra las manifestaciones o reivindicaciones de esta etnia tan admirada por algunos antropólogos europeos del siglo XIX. En la exposición quedó muy claro que no hay un intento serio por parte del estado para dialogar y comprender las demandas de un pueblo, de una nación tan postergada y desatendida. Quedo claro que ni siquiera en los medios de comunicación hay cabida, salvo aquella cobertura que sirve nada más para cubrir con más oscuridad y prejuicios la situación de precaria subsistencia de una masa no menor de seres humanos.
Y me pregunto ¿Hay algún rol que se pueda jugar desde la Comunicación Política? Pues, aparentemente en los únicos instantes en que se enarbolan las banderas del dialogo, la aceptación y la preocupación par las “etnias aborígenes” es en épocas electorales. Allí diferentes actores políticos, integran en sus discursos políticos, proyectos políticos y logran acuerdos políticos, para ayudar y beneficiar a estos electores tan valiosos y postergados. Pareciese que en épocas lectorales fuese la única posibilidad de estos grupos de personas, para existir políticamente. Es la única época en que aparecen como parte de la Comunicación política de los partidos y candidatos políticos. Pero... ¿Por qué son otros, por que son los huincas, los llamados a incluir en su discurso político a los mapuches?, Por qué no son los mismos involucrados los elevan o instalan su propio discurso en los medios de comunicación? Pues obvio, no tendría gracia, no tendría sentido que ellos tuvieran candidatos, que ellos tuvieran algún grado de representatividad, pues si la tuvieran, sus votos no serian para alguna de las 2 alianzas que disputan los cupos de poder.
En Colombia existe lo que se llama circunscripción especial que cobija a las etnias aborígenes y afroamericanas, y gracias a esta triquiñuela, es posible que tengamos senadores, diputados, concejales y alcaldes de etnias minoritarias y aunque esta participación activa en la vida política no garantiza que sean justamente tratados, por lo menos garantiza una presencia un poco más visible en los medios y permite que se sepa que no somos Europeos, sino mestizos. Permite que tengamos un poco más claro que hay un rasgo de identidad que pertenece a los primeros americanos y no solo a los últimos.
Recién llegué a Chile hace 10 años quise averiguar algunos datos sobre la conformación racial de Chile y cual no sería mi sorpresa cuando encontré no se en que texto de antropología, que la población chilena era, eso decía el texto, uno de los países de Latinoamérica más mestizo, un 98%, pero curiosamente es solo ese 2% el que pesa y vale. Creo que ese ha sido uno de los mejores logros de la Comunicación Política, esa comunicación que ha posicionado a Chile como el lugar de los ingleses de Latinoamérica. Se ha logrado en 2 siglos y un poco más hacer que la gente reniegue de sus orígenes y se cambie el apellido en el registro civil.
Cabe esperar que la promesa de terminar con el sistema binominal, sea la posibilidad para que emerjan los discursos políticos (o no), de esa cantidad de personas, de humanos, de electores, de culturas olvidadas, que han dejado una huella latente en la identidad de Chile. Y puede ser que incluso en los mp3 se cuele uno que otro tema con cantos y ritmos no tan pop, y que algún celular de última generación tenga un ringtone con percusión exótica de algún grupo folklórico ancestral.
Por Juan Carlos Pérez - Tumbelino
Vaya valla. No es en vano la búsqueda de la identidad, cada pueblo, cada ser humano, tarde o temprano busca aquel elemento que le de sentido de pertenencia, pero aquí en Chile, siento y presiento que este proceso anda extraviado entre tanto mp3 y tanto celular de última generación.
En el transcurso del semestre hemos tenido varias exposiciones, pero una que me llamó la atención poderosamente fue la última que vi, la exposición de Ingrid. En esta exposición se hablo de un detenido político, un personaje, un ser humano, víctima de una serie de sucesos a toda luz injustos y por fuera de cualquier justificación jurídica o moral. Pero no solo los hechos que sobre él se han ensañado son los que me sorprenden, me sorprende la casi nula inexistencia de su vivencia y de la vivencia de cientos de hombres y mujeres mapuches que sufren en un sistema absolutamente segregador. Y no es que no pase en otros lugares del mundo, me refiero a este ocultamiento que hace la sociedad civilizada, de un grupo de personas por su condición de “nativos” o “aborígenes”, como se les nombra para encasillarlos y etiquetarlos como seres especiales no 100% accidentalizados o civilizados. Me sorprende porque en este ocultamiento se está amputando un rasgo de identidad, la identidad de Chile como grupo social multicultural.
En la exposición quedó muy claro el trato por parte del estado, quedó muy clara la forma implacable como se opera contra las manifestaciones o reivindicaciones de esta etnia tan admirada por algunos antropólogos europeos del siglo XIX. En la exposición quedó muy claro que no hay un intento serio por parte del estado para dialogar y comprender las demandas de un pueblo, de una nación tan postergada y desatendida. Quedo claro que ni siquiera en los medios de comunicación hay cabida, salvo aquella cobertura que sirve nada más para cubrir con más oscuridad y prejuicios la situación de precaria subsistencia de una masa no menor de seres humanos.
Y me pregunto ¿Hay algún rol que se pueda jugar desde la Comunicación Política? Pues, aparentemente en los únicos instantes en que se enarbolan las banderas del dialogo, la aceptación y la preocupación par las “etnias aborígenes” es en épocas electorales. Allí diferentes actores políticos, integran en sus discursos políticos, proyectos políticos y logran acuerdos políticos, para ayudar y beneficiar a estos electores tan valiosos y postergados. Pareciese que en épocas lectorales fuese la única posibilidad de estos grupos de personas, para existir políticamente. Es la única época en que aparecen como parte de la Comunicación política de los partidos y candidatos políticos. Pero... ¿Por qué son otros, por que son los huincas, los llamados a incluir en su discurso político a los mapuches?, Por qué no son los mismos involucrados los elevan o instalan su propio discurso en los medios de comunicación? Pues obvio, no tendría gracia, no tendría sentido que ellos tuvieran candidatos, que ellos tuvieran algún grado de representatividad, pues si la tuvieran, sus votos no serian para alguna de las 2 alianzas que disputan los cupos de poder.
En Colombia existe lo que se llama circunscripción especial que cobija a las etnias aborígenes y afroamericanas, y gracias a esta triquiñuela, es posible que tengamos senadores, diputados, concejales y alcaldes de etnias minoritarias y aunque esta participación activa en la vida política no garantiza que sean justamente tratados, por lo menos garantiza una presencia un poco más visible en los medios y permite que se sepa que no somos Europeos, sino mestizos. Permite que tengamos un poco más claro que hay un rasgo de identidad que pertenece a los primeros americanos y no solo a los últimos.
Recién llegué a Chile hace 10 años quise averiguar algunos datos sobre la conformación racial de Chile y cual no sería mi sorpresa cuando encontré no se en que texto de antropología, que la población chilena era, eso decía el texto, uno de los países de Latinoamérica más mestizo, un 98%, pero curiosamente es solo ese 2% el que pesa y vale. Creo que ese ha sido uno de los mejores logros de la Comunicación Política, esa comunicación que ha posicionado a Chile como el lugar de los ingleses de Latinoamérica. Se ha logrado en 2 siglos y un poco más hacer que la gente reniegue de sus orígenes y se cambie el apellido en el registro civil.
Cabe esperar que la promesa de terminar con el sistema binominal, sea la posibilidad para que emerjan los discursos políticos (o no), de esa cantidad de personas, de humanos, de electores, de culturas olvidadas, que han dejado una huella latente en la identidad de Chile. Y puede ser que incluso en los mp3 se cuele uno que otro tema con cantos y ritmos no tan pop, y que algún celular de última generación tenga un ringtone con percusión exótica de algún grupo folklórico ancestral.
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